martes, 26 de marzo de 2013

¿QUE ES EL PROYECTO TRAVEL COACH?



    Informar a las personas sobre las peculiaridades del destino que ha elegido para su viaje es tan viejo como el primer viajero: ir, ver y luego contar es algo tan antiguo como los viajes de Marco Polo, la esencia de toda travesía.
Gracias a las nuevas tecnologías y las redes sociales, esta práctica se ha hecho tan común como obligada, hasta el punto que ya se habla de un nuevo tipo de turista: el turista social.
Lo verdaderamente novedoso o atrevido del proyecto TRAVEL COACH CUBA, es que intentaremos convertir en servicio remunerado lo que hasta ahora muchos en la red han venido ofreciendo de manera gratuita. Así que la pregunta es: ¿qué posibilidades reales tenemos de conseguir el objetivo de convertirle a Ud. en uno de nuestros clientes?
La respuesta es certeza.  Porque en TRAVEL COACH CUBA no compartimos simplemente nuestras vivencias como viajeros más o menos avezados, sino nuestra experiencia vital, de cubanos que conocemos el producto turístico Cuba y, sobre todo, Cuba.
Bien mirado, la isla no deja de ser un destino con los atractivos naturales de cualquier otra del Caribe. Su singularidad sin embargo radica en su gente. Comprender Cuba es por tanto algo para lo que no habrá que ir a la universidad  -en eso también estaremos de acuerdo-  pero que tampoco es tan sencillo si realmente aspiramos a un conocimiento medianamente profundo, para lo cual quienquiera que se acerque a ella por un par de semanas necesitará tener algo más que nociones sobre su pueblo y el complejo tramado de su existencia diaria.
¿No le convencemos aún?
Abstraigámonos por un momento y pensemos en un viaje a un país que usted no conoce y sobre el que tiene un montón de dudas. Seguramente que lo primero que hará será abrir su ordenador y buscar entre las muchas web de viajes que existen en el ciberespacio y en las que encontrará puntuales respuestas. Hasta aquí todo muy bien, sólo que, ¿está seguro de haber preguntado lo que realmente necesita conocer?.
En el caso de Cuba –como en el de otros destinos- muchas veces el turista no conoce ni lo que necesita saber. Frecuentemente sucede que nuestra experiencia cotidiana nos acomoda a conclusiones generalizadoras, y el hecho, por ejemplo, de que en España exista al menos un bar cada 167 habitantes, nos tienta a pensar que así será en cualquier otra parte, o al menos que una cerveza fría no tiene por qué ser difícil de encontrar allí donde vayamos. Nuestras preguntas por tanto respecto a esos sitios que no conocemos quedarán limitadas por lo que consideramos obvio, en este caso, no se nos ocurrirá dudar de que a esa ciudad del mundo occvidental a la que viajaremos no será difícil tomar una cerveza fría cada vez que nos apetezca.
Desde aconsejarle sobre la línea aérea en la que viajar a la isla con mayor comodidad y al mejor precio, pasando por el mejor alojamiento o qué ambientes no puede dejar de conocer, hasta adentrarle en el mercado paralelo de la isla: cómo “resolver” gasolina para sus viajes, librarse de perder la franquicia de su seguro de coche en caso de accidente menor, o comprar langostas, todo esto al mejor precio, es parte de lo que TCC puede hacer por sus clientes.
Porque en Cuba las cosas funcionan de otro modo. Casi nada es como quizá usted crea que deberían ser y, sin embargo, es así como allí funcionan. Y  o  conoce estas cosas o se llevará más de una sorpresa.
Es como ir a la India ignorando que allí las vacas son sagradas. En Cuba hay muy pocas cosas sagradas  -la madre es una de ellas-  pero para compensar hay otras muchas formas de sacrilegio. La peor es ser “pesao”. En La Bodeguita del Medio hay un famoso cartel que reza: “Crgue con su pesao”, que es como advertir que “cada palo aguante su vela”. Si Ud. se presentara a una reunión con un pesao, la responsabilidad será enteramente suya. Así que ojo con estas cosas que pueden arruinar su reputación como contertuliano.
El modo más seguro de hacerse un lugar en la lista de pesaos en Cuba es entrarle mal a los cubanos.
    Imaginemos que la Tierra es el planeta Cuba, y que cada uno de nosotros, a bordo de una nave espacial, intentamos acubizar.  El éxito de esta operación dependerá, tal y como sucede en la aeronáutica espacial,  del ángulo de inclinación con que nos acerquemos al planeta.
    Si viajamos con preceptos excesivamente rígidos, tales como “vengo del primer mundo y todo lo que no encaje en mi mundo no sirve para nada”, su nave (A) estará describiendo una trayectoria de acercamiento frontal con la atmósfera que envuelve el planeta y que  le pulverizará apenas entrado en ella. Su viaje habrá terminado en un perfecto fracaso.
    Si por el contrario, su trayectoria es excesivamente tangencial (nave B) o del tipo “me importa un bledo la isla, lo mío es tumbarme al sol y olvidarme de todo lo demás”, jamás logrará ingresar al planeta. Su atmósfera le repelerá y le enviará directo a un viaje infinito hacia la ignorancia total. Su viaje a Cuba carecerá de significado.
    La mejor manera de entrarle a Cuba, de conseguir una estancia agradable y enriquecedora, es seguir una trayectoria intermedia entre las dos descritas (nave C): hacerlo con la debida disposición mental, respetuosa e inteligente ante lo desconocido que le resultará la desconcertante cotidianidad en la isla.
    Porque entre los cubanos todo tiene una explicación, una razón de ser que muchas veces puede que no sea la suya, pero es la que funciona en la isla, para bien o mal, y que en todo caso es la que han elegido, o la que no han tenido más remedio que elegir y que Ud. no les podrá cambiar.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Google analityc